Como
Asociación Misionera hemos recorrido los caminos de Santiago del
Estero. Nos hemos dolido viendo la pobreza de esos ranchos, la
falta de agua o de trabajo; pero nos hemos ilusionado al ver cuantos le
han dado el corazón al Señor. Sabemos que para
ellos humanamente hablando, la única esperanza, es la eterna.
En el rancho de Acosta y Mendoza, cerca de Quimili, Santiago del Estero.
|