La
kía Sportage que Dios nos ha permitido tener, nos ha llevado
fielmente por todos los caminos en nuetras travesías
solidarias. Nos llevó por la cordillera cuando fuimos a
los puesteros y estuvo en medio del Impenetrable.
Atravesamos caminos duros, solitarios, empantanados algunos, con demasiados polvillos otros.
Cuando
pensábamos que no podríamos pasar, pasábamos, y cuando
creíamos que no llegábamos, llegamos. Estamos
agradecidos al Señor por esta camioneta.

Por todos los caminos