
|

|

|
RELATOS DE LOS CAMINOS
Ramón
Callado y atento a un costado del patio delanterode una humilde casa, de San Pedro Norte estaba un muchacho.
Era una bella tarde en el norte cordobés, cuando saludábamos calurosamente a Dora, a quien habíamos conocido en otro viaje misionero. El tímidamente se acercó hacia nosotros, junto con otros familiares.
Allí nos contó que se llamaba Ramón. Cuando comenzamos a hablarle del poder del Señor Jesús para transformar vidas, suavemente él nos expresó que necesitaba cambiar, que se sentía prisionero del alcohol y del cigarrillo.
Fue en esos momentos que el misionero de AMAA, Cristian Echenique, le comentó que él había pasado por la misma situación de vicios y que después de haber recibido al Señor como Salvador, había podido dejarlos.
Fue un momento emocionante cuando ante la pregunta de que si quería recibir al Señor en su corazón, Ramón decididamente dijo que sí.
El, allí en esa hermosa tarde, dejó escuchar su voz elevada al cielo: “Señor te pido perdón por mis pecados, cambia mi vida, transfórmame, hazme una nueva persona”.
Cuando nos despedimos Ramón estaba feliz, había nacido de nuevo. Nosotros tambien gozosos.
Ir
a Relatos del Camino
Ir a Relato sobre Zulma, la artesana

|

|
|
|